Tiquicia: Pensamientos...
Hola a todos, espero que estén PURA VIDA!
Cuando uno está más lejos de casa es cuando más la aprecia...
Digo casa, no por decir las cuatro paredes donde uno duerme en la noche al regresar del trabajo o después de pegarse la fiesta. Llamo casa a toda la cultura que se encierra en un país, en el común de la gente, donde uno se siente parte de una comunidad que entendemos y que también nos comprende cuando nos comunicamos con ella.
El contacto visual y físico de los costarricenses, la sonrisa blanca y limpia de las ticas, el apretón de manos entre los maes y el beso en la mejilla al principio y final del día con las lindas ticas; los piropos y el coqueteto en el bus, hasta los huecos en las calles y el menudeo en el mercado de los domingos es lo que hace que un lugar tenga identidad y que indiscutiblemente uno compare cuando llega a un lugar extraño.
La calidez al hablar por el teléfono, el que alguien nos sostenga una puerta para que pasemos, el saludo, no la convención social, que dura tres minutos y da la bienvenida a todos los ticos todas las mañanas. No importa si tienes poco o mucho, donde vivas o duermas o con quién, se puede dar casi por sentado que al cruzarte en el camino con alguien que no conoces, te va a decir buenos días! al ir a comprar el pan y el periódico en la mañana de domingo...
Los tamales y la fría, el correr detrás del bus que no nos espera, la presa de las cinco, y el atardecer frío y ventoso pero color naranja de diciembre, el rezo del niño que se hace a regañadientes, el arroz y frijoles, y su versión mejorada, el gallo pinto, son cosas por las cuales la mitad de la gente del mundo espera toda una vida y talvez nunca llegan a ver. Pero nosotros, los ticos, lo tenemos en el patio, así que demos gracias a lo que sea en lo que creas, y disfrútalo.
Es indiscutible el nivel de tecnología de aquí, de un país de primer mundo, pero no se compara el calor humano y la amabilidad de un pueblo pequeñito de América Central... Costa Rica.






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